viernes, 22 de abril de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
ARQ. WILLIAM J. REID CABRAL
Sus vivencias de niñez y juventud forman parte integral de su obra artística. Aunque su vida transcurre en la capital, siempre ha mantenido fuertes vínculos, familiares y profesionales, con su ciudad natal. En 1952, contrae matrimonio con Margarita Baquero Ricart, con quien tiene seis hijos: Patricia, William, Carlos, Jorge, Susana y Georgia.
En 1947, comenzó su vida profesional. En 1948, fundo William J. Reid Cabral, Ingenieros y Arquitectos, S.A., empresa dedicada al diseño arquitectónico, construcción, supervisión y diseño de interiores, donde actualmente comparte profesionalmente con sus hijas e hijos.
Estas seis décadas de fructífera labor han dado lugar a un amplio catálogo de obras realizadas, mucho más de 450, en las más diversas tipologías: obras residenciales e institucionales; edificios empresariales e instalaciones industriales; pabellones en la Feria de la Paz; edificaciones hospitalarias y arquitectura funeraria; estaciones de gasolina y de transporte; todas con un común denominador: su gran calidad plástica, funcional y tanto en la restauración de viviendas, como de otras edificaciones, por lo que, fue nombrado curador vitalicio de Ermita de San Gregorio, en Nigua. Reid Cabral ha creado un estilo propio en sus diseños y en sus construcciones, destacándose por el estudio de nuestro estilo de vida tropical y experimentación continua, con materiales novedosos y también tradicionales, respondiendo con gran creatividad a las condiciones de nuestro clima.
Sus obras coexisten en armonía con el medio ambiente, integrando la vegetación, mediante jardines interiores, pérgolas y calados. Su estudio en la ventilación y la claridad lógica en sus diseños, hacen que sus obras, públicas y privadas, perduren en el tiempo y sean tan validas, hoy como ayer. Su gran sensibilidad humanística se manifiesta tanto en sus obras a gran escala, como en la creación de esculturas, relieves y un sinnúmero de piezas hechas por sus propias manos. Bastones, botellas, crucifijos y otras ocurrencias deleitan el espíritu tanto de su creador como de los que las admiran. En el 2004, fue nombrado Patrimonio Viviente de la Arquitectura Dominicana por la Sociedad de Arquitectos de la Republica Dominicana, y en el 2008, se le dedico la 9na. Bienal de Arquitectura, como celebración de sus 60 años de labor profesional. Para ellos se realizó una retrospectiva de su vida y obra. William J. Reid Cabral muere el 19 de marzo del 2010, pero queda vivo en cada uno y cada una de sus obras.
Pedro Noe Laracuente
Elpidio Mejía Draiby
ARQ. JOSE ANTONIO CARO ALVAREZ
Nació el 7 de junio en Santo Domingo. Sus padres fueron Francisco Caro y Mercedes Álvarez, ambos de origen español. De graduó de bachillerato en Santo Domingo a los 15 años de edad, y se fue a vivir a Bélgica con sus padres. Estudió francés y matemáticas hasta alcanzar la edad requerida para ingresar en la universidad. En 1934 se graduó de arquitecto en la Escuela Especial de Arquitectura de París y más tarde, realizó otra especialidad en urbanismo en la Escuela Especial de Urbanismo en esta misma ciudad.
En 1936, regresó junto a su familia a Santo Domingo. En este mismo año construyó con Leo Pou Ricar la Casa Plavime en la calle El Conde que se diferencia del resto de los establecimientos comerciales por los detalles de estilo Art Decó ubicados en su fachada y por su articulación funcional como complejo habitacional.
En 1939, fue profesor de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Santo Domingo (UASD), en 1958, decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura y en 1961, rector de esa universidad, cargo que desempeñó en 1966, en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU). Fue secretario de Obras Públicas y publicó 8 libros y numerosos ensayos. En el periodo 1973-1978, construyó el Museo del Hombre Dominicano y fue el primer director. Concibió la estructura de las exposiciones de esta institución cultural con Marcio Veloz Maggiolo. Conocedor de arqueología, realizó una exposición sobre cultura taína en Madrid. Su vocación por el magisterio hizo que le dedicara muchos años de su vida a la docencia, que consideró su pasatiempo favorito. Diseñó edificios institucionales, comerciales y residenciales, entre ellos la Facultad de Medicina y la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la UASD, la Biblioteca Nacional, la Maternidad San Rafael, el Hospital Infantil Angelita, el Palacio de la Policía Nacional, la secretaría de Educación, Bellas Artes y Cultos, el Banco Central (original) y el Banco de Reservas, de la avenida San Martín. Junto con el arquitecto Guillermo González diseñó el Hipódromo Perla Antillana, el Casino de Guibia y el Cuartel de Bomberos.
En las décadas de 1940 y 1950 construyó residencias dedicadas a la renta en la calle Los Pinos, considerada el primer proyecto de vecindad realizado en la ciudad y que después le dio continuidad el vecino reparto La Julia. Las casas poseían estilos diversos, sin rejas y con césped que imitaban el suburbio americano. También, construyó la farmacia Rex (hoy Carol) la cual posee un característico portal que da a la calle Juan Isidro Jiménez. En la calle Pasteur 251, en Gazcue existen dos de sus obras, el Estudio Ana María, un estudio fotográfico con galería de arte, que integraba la vivienda en una construcción de estilo ecléctico y que se encontraba al lado de una residencia de estilo neohispánico que construyó para su hermano en la esquina de la avenida Bolívar. En 1953 construyó el edificio El Instituto del Libro en la calle El Conde, compuesto por dos pisos de apartamentos en la parte superior y un comercio en la planta baja. El edificio pertenece al estilo racionalista de la primera modernidad y tiene entre sus logros la adaptación al entorno y la solución decorativa de la forma curva que tienen los detalles en vidrio que empleó para decorar los balcones. Murió el 11 de enero en Santo Domingo. El Grupo Nuevarquitectura Inc. GNA, le dedicó en 1988, la Segunda Bienal de Arquitectura de Santo Domingo.
Obra arquitectónica
- Casa Plavime en la calle El Conde, construido por Leo Pou Ricart y José Antonio Caro Álvarez, 1936.
- Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1944.
- Instituto del Libro, El Conde, 1953.
- Facultad de Ingeniería y Arquitectura, Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1955.
- Banco Central (antiguo), 1956.
- Secretaría de Educación, Bellas Artes y Cultos, en 1956.
- Palacio de Correos, 1956.
- Biblioteca Nacional, 1971.
- Hipódromo Perla Antillana (en colaboración con el arquitecto Guillermo González).
- Casa calle César Nicolás Penson, Gazcue.
- Casino de Guibia (en colaboración con el arquitecto Guillermo González).
- Cuartel de Bomberos (en colaboración con el arquitecto Guillermo González).
- Maternidad San Rafael.
- Hospital Infantil Angelita, 1955 (actual Robert Reid).
- Palacio de la Policía Nacional.
- Banco de Reservas (avenida San Martín).
Elianny Herrera
ARQ. FRED GOICO
La Razón por la que estudio arquitectura fue por su pasión por los aviones, pues él iba a estudiar diseño de aviones pero luego de hablar con un tío este lo convención que su pasión por los aviones habían desarrollado una gran capacidad de dibujo por lo que él no debería desperdiciarla y así tomo la decisión.
Volvió a viajar a los estados unidos pero esta vez con un cambio en su mentalidad Se ingresó a la universidad y realizo sus estudios de “architecture Engenniering” y luego arquitectura de escala (maestría) en una universidad de Francia.
Parámetros de diseño:
-Función sigue la forma
-Sistemas integrados, (Pertrechos).
-Concepto- forma- función.
Le gustan los proyectos de gran envergadura.
Para el arquitecto Fred Goico los materiales arquitectónicos principales son Acero/ vidrio y concreto armado.
Como la mayor parte de su vida vivió en los estados unidos la gran mayoría de sus obras arquitectónicas se encuentran en:
v Francia.
v Connecticut (E.U).
v Pennsylvania (E.U).
v República Dominicana.
EDIFICIOS PATRIMONIO:
· City Bank
· Estadio olimpico
· Dominicus Club
· Times Homes
· Edificio Tipo Atrium
· Aereopuerto
o Las Americas
o Puerto plata
o Panamá
o Arroyo Barril
o Edificios heels
El Aeropuerto Internacional Las Américas
El Aeropuerto Internacional Las Américas es una de las principales terminales aérea de la República Dominicana, ya que ocupa el segundo lugar en flujo de pasajeros regulares del país.El primer aeropuerto con el que contó la ciudad de Santo Domingo fue el Aeropuerto General Andrews.
En 1955, el dictador ordenó la construcción de un nuevo aeropuerto situado en la península de Punta Caucedo, a varios kilómetros al este de la ciudad. La construcción de la actual terminal se inició en 1956 y su puesta en servicio fue en 1958, inaugurado el 10 de noviembre de 1959.
Edificio Citybank
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| (Kennedy/San Martin) |
Este edificio de 4 pisos está ubicado en esta esquina tan peculiar llama principalmente la atención por la protección de las ventanas, o “quiebrasoles“.
Está formado por dos núcleos de escaleras, separando de esta forma el acceso al área bancaria y las oficinas, teniendo el primer nivel una doble altura, lo que produce una sensación de amplitud cuando entras, este recurso es muy usado por los arquitectos en construcciones bancarias, a mí en particular
me gusta, pues de esa forma el cliente no se siente “oprimido”, dentro del edificio.
me gusta, pues de esa forma el cliente no se siente “oprimido”, dentro del edificio.Este edificio fue diseñando por el Arq. Fred Goico en 1967
Es un edificio con estructura antisísmica como la gran mayoría, y la simpleza de su planta arquitectónica facilita su uso comercial.
Pista de Atletismo del Centro Olímpico:
Mariela del Rosario
Paola Ortiz
Paola Ortiz
ARQ. TEÓFILO CARBONELL SEIJAS
Arquitecto del Teatro Nacional y Faro a Colón.En 1958 incursionó en el campo inmobiliario. Trabajó como proyectista privado en varios edificios de apartamentos en el sector de Gazcue por el resultado logrado en su labor alcanzó un gran reconocimiento como diseñador del detalle. Se cuenta que siempre quiso dibujar él, personalmente, sus planos arquitectónicos, sin confiarlos a otros colaboradores, como es la práctica común en este oficio realizando lo que ha sido considerada su obra más lograda, el edificio de apartamentos Deligne 14-16. Entre las características de la construcción se encuentra la cualidad de haber atrapado el sentido tropical como pocas veces lo ha logrado la arquitectura dominicana. Empleó sus habilidades en el dibujo en la utilización de los elementos artesanales y la aplicación del color para captar la luz tropical. Junto al perfecto revestimiento de alfarería, la entrada es de un marcado refinamiento. Una losa roja imita una hoja de papel que descansa sobre unas pérgolas sutilmente apoyadas en un fino tubo.

Se le veía dibujar una y otra vez las fachadas de los edificios en proyecto. Hasta la década de 1960 dibujaba él mismo los planos sin permitir la intervención de un ayudante. En 1971 construyó el Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros. Participó en la realización de la Plaza de la Trinitaria y su entorno, cercana a la actual Cámara de Cuentas junto a los arquitectos Benjamín Paiewonsky y Rafael Tomás Hernández. Es también el constructor del edificio de oficinas públicas llamado popularmente El Huacalito.
Se le considera el arquitecto de los presidentes. A solicitud de Rafael Leonidas Trujillo llevó a cabo la restauración de la Casa de Caoba, su residencia privada, ubicada en las inmediaciones de San Cristóbal. Trabajó en la Oficina del Ingeniero Asesor al Servicio del Presidente de la República y una desavenencia con su jefe determinó que fuera destinado de forma abierta como castigo para realizar esa solicitud. Solo una vez se le vio dar una conferencia, durante la celebración de la VI Bienal de Arquitectura de Santo Domingo en 1996, en la que explicó la forma en que concebía la construcción de sus obras arquitectónicas y las causas por las que fue solicitado para ser el arquitecto de algunas de sus obras más relevantes. Por los datos proporcionados en esta conferencia también se supo de su gusto esmerado en cuidar el detalle en la construcción.
Para la restauración de la Casa de la Caoba, se fue a vivir a San Cristóbal, instruyó a los integrantes del equipo y supervisó de manera personal cada detalle que se hacía. Fue el arquitecto que remodeló todas las viviendas de Trujillo, diseñó tres asilos, de los cuales construyó uno, así como participó en infinidad de obras de ampliación, adecuación de edificios públicos y la construcción de grupos de viviendas en el Barrio de Mejoramiento Social y en el Ensanche Luperón. En 1973, construyó el Teatro Nacional, obra realizada por órdenes del entonces presidente de la República, Joaquín Balaguer, creado mediante el decreto número 3227 del 31 de agosto de 1972. Para su diseño viajó durante dos años para estudiar diferentes teatros en países de Europa y América. Contó con la participación de los ingenieros Williand Read y Juan Manuel Bonetti y con la Casa Peter Albretch Corporation, encargada de la acústica y el escenario. El teatro cuenta con tres salas, la principal Carlos Piantini con capacidad para 1,5000 personas, la Ravelo para 255 personas y la de la Cultura para 190 personas. Además de dos salas para ensayo.

Diseñó y construyó, en respuesta a la petición realizada por sectores de la ciudad, el Gran Teatro del Cibao, réplica del Teatro Nacional que ubicó frente al Monumento a los Héroes de la Restauración. Fue inaugurado el 16 de agosto de 1995.
En 1986, también por encargo del presidente Balaguer intervino en la continuación del monumento Faro a Colón, inaugurado el 6 de octubre de 1992 para coincidir con la celebración en 1992 del V Centenario del Descubrimiento de América. Adaptó su interior para 148 salas de exhibiciones de los diferentes países de América, y otros de Europa y Asia.

Fue el contratista en la construcción del Edificio de la Cámara de Cuentas, realizado en 1988 con el diseño de Erwin Cott y Luis Despradel.
En noviembre de 2006 la VIII Bienal de Arquitectura le realizó un homenaje póstumo junta a los arquitectos Pablo Mella, Miguel Vila Luna, José Miniño, José Joaquín Vargas y Luis Despradel.
OBRAS ARQUITECTÓNICAS
- Teatro Nacional
- Faro a Colón
- Conjunto de apartamentos en la avenida Bolivar, Gazcue. C.1955
- Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros. Santiago, 1971
- Deligne 14-16, o la pasión de Teofilito por el dibujo y el detalle.
Daniel Peña Valera
miércoles, 20 de abril de 2011
ARQ. EUGENIO PÉREZ MONTÁS

Nació en Santo Domingo el 19 de marzo. Desde niño fue amigo de Domingo Liz. En 1956 se graduó de ingeniero-arquitecto en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y continuó sus estudios de postgrado en Madrid. Regresó al país y trabajó en el Instituto de la Vivienda por un año. Después fue a estudiar a la Escuela de Arquitectura de La Universidad de Oregón y a la Universidad de Texas. En 1959 regresó al país y fue profesor de la UASD, y Director de Planeamiento Urbano de la Liga Municipal Dominicana. En 1961 fue coordinador de Estudios y director del Departamento de Planificación de la Junta Nacional de Planificación. En ese mismo año fue miembro fundador del Colegio Dominicano de Arquitectos, Ingenieros y Agrimensores, de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).
En 1963, concluyó el diplomado Comprensive Planning en el Instituto de estudios Sociales de Holanda. Al año siguiente realizó el inventario de las casa coloniales de Santo Domingo. Dentro de su trabajo de restauración se encuentran el Museo de las casas Reales y el Convento de Regina Angelorum, la catedral de Santo Domingo y el Alcázar de Colón. Participó en el proyecto del Parque Zoológico Nacional y Los Tres Ojos.
En 1966 participó en la fundación del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y del Consejo Internacional de Museos. Al año siguiente fue el Coordinador del proyecto ESSO- Santo Domingo colonial. En 1974 perteneció al Plan del Gran Caribe de Monumentos y Sitios (CARIMOS) y fue el primer rector del Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español.
Entre los reconocimientos obtenidos se encuentran Defensor del Patrimonio Cultural, Patrimonio Viviente de la Arquitectura por la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana. En 1998 obtuvo el Doctorado Honoris Causa de la Facultad de Arquitectura y Artes de la UNPHU. Además, fue miembro de Número de la Academia Dominicana de la Historia, miembro de Honor del ICOMOS Dominicano, ganador en la primera entrega de los Premios Fundación Corripio en la categoría de Arquitectura 2007. Al año siguiente, fue reconocido por la UASD por su trayectoria a la historia del arte en el país. Por sus aportes como profesor fundador, asesor y colaborador de la UNPHU, la Fundación Erwin Walter Palm, Inc., le dedicó la entrega número 12 de Doce trayectorias y un camino, homenaje a los arquitectos de la segunda generación. También, los Consejos Académicos y de Dirección de la universidad y el Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español, adscrito a la UNPHU, crearon una cátedra magistral con su nombre.
A nivel internacional obtuvo el reconocimiento Oficial de la Orden de las Letras y las Artes y la Orden de la Palmas Académicas de Francia. Ha sido profesor de Historia de la Arquitectura, conferencista en foros, congresos y convenciones, articulista en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Autor de gran cantidad de libros sobre arquitectura, escribió Ensayo Clásico a partir del discurso que presentó para ingresar como miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, Sillón F, y que fuera contestado por el Rvdo. Padre José Luis Sáez, S. J., y analizado con precisión académica, erudita, histórica y metodológica.
En 1999, obtuvo el premio Nacional de Literatura Juan Pablo Duarte con el texto La Ciudad del Ozama. Además, fue premio Nacional de la Crítica de Arte y en el 2000 le fueron otorgados el gran premio Bienal 2000 y el premio bienal de Teoría, Historia y Crítica de Arquitectura y/o Urbanismo.
Luis Ramon Zorrilla
Ossie Reyes
ARQ. PLÁCIDO PIÑA
Plácido Piña nació en 1945 en La Vega, un pequeño pueblo capital de la provincia del mismo nombre, al norte de Santo Domingo, preciado por su aporte a la cultura y al deporte dominicano; dos de las pasiones que abrazará el futuro arquitecto al transcurrir del tiempo. Es posible afirmar que su obra se referirá, en ocasiones, a la arquitectura “vegana” que conoció desde niño, aunque él se reconozca más urbano por haber viajado a los once años de edad a Santo Domingo para estudiar la secundaria, lejos de la vigilancia que el régimen de Leonidas Trujillo sometiera a la familia Piña en su ciudad natal por haber sido su padre parte de un movimiento opositor al tirano. En la capital cultiva un amor por la ciudad como expresión de vida caminando por las calles de Gazcue, un barrio de principios de siglo XX, con casas solariegas, grandes jardines y un arbolado urbano excepcional, y por las calles de la Ciudad Colonial, con sus fachadas urbanas corridas y sus monumentos.Entra a la carrera de arquitectura de la entonces Universidad de Santo Domingo no por vocación sino por solidaridad con sus amigos que entraban a la Escuela de Arquitectura y se graduó en 1970, luego de un año de trabajar con algunos de los principales arquitectos del país. Es galardonado con el Premio del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) otorgado al mejor estudiante de arquitectura de su generación.
En su formación profesional ha identificado dos grupos de profesores que le dejaron esa pasión por la arquitectura, la historia, las artes y la técnica: un primer grupo, el “Eje Italia”, compuesto por Rafael Calventi, Víctor Bisonó, Manuel Salvador Doi Gautier, de formación italiana, que le trasmiten la noción de la historia y el humanismo como instrumentos de diseño; el segundo, de formación norteamericana, especialmente Fred Goico, de la Universidad de Pennsylvania -la escuela de Louis Kahn-, con quien trabaja entre 1970 y 1971, Él le enseñó el oficio de la arquitectura y la relación del conocimiento técnico con el diseño del espacio arquitectónico, como un sistema integral que hace posible que el edificio funcione. Además, la formación “kahniana” de Goico le proporcionó otra sensibilidad diferente a la clásica europea, una estética trabajada desde el espacio y sus relaciones operativas y técnicas, y la poesía -el espacio y la luz de Kahn- que se desprende de esto.Esas dos visiones la sintetiza en el periodo de trabajo en la oficina de Rafael Calventi (1972-1977), quien a pesar de ser el miembro más prominente del “Eje Italia”, había colaborado en las oficinas de Ieoh Ming Pei en los Estados Unidos y por lo tanto compendia las dos aproximaciones. Con Calventi participó en los más importantes concursos de diseño de la época, en un medio poco dado a los concursos, y ganando el de la sede principal del Banco Central de la República Dominicana, donde colaboró en el diseño del auditorio, uno de los edificios paradigmáticos de la arquitectura de la segunda generación arquitectos modernos dominicanos.
Hacia 1977 fundó su propia firma: P. Piña y Asociados. Ese mismo año ganó el concurso de diseño para el edificio sede del Banco Hipotecario Dominicano (BHD), junto con Harry Carbonell, el que finalmente no se construye porque el banco cambió el sitio original por uno más urbano. No obstante, Piña rediseña el proyecto, el cual responde certeramente al emplazamiento y en el que logra manejar, hacia el interior, la fría escala corporativa con unas vigas que cruzan el gran espacio del lobby, reduciéndolo a dimensiones más humanas.Una de las cualidades de Plácido Piña es ser capaz de integrar un pensamiento lúcido y contemporáneo a sus propuestas de diseño. Siempre informado de las vanguardias, su arquitectura ha sido influenciada por estas, sobre todo en el pabellón deportivo del Santo Domingo Country Club (1980), con Harry Carbonell, que enfrenta por primera vez la arquitectura dominicana con la postmodernidad. A pesar de que ha declarado no ser postmodernista “es mejor hablar de actitudes que de estilo”(1) , es quizás el mejor representante de lo postmoderno en su país. Sin embargo, su búsqueda expresada en una serie de obras de excelente factura y apoyada en un pensamiento conceptual muy sólido, ha transitado no sólo por la posmodernidad, sino también por el neoracionalismo en el Edificio BHD y el regionalismo crítico casa de campo La Cuaba,(2) diseñada con Andrés Yuyo Sánchez y César Curiel, dos miembros de su estudio. Justamente, otra cualidad de este arquitecto es que ha hecho escuela desde el taller de diseño y, en muchas ocasiones, su estudio se ha convertido en un espacio de formación de jóvenes profesionales, en momentos en que las academias de arquitectura dominicanas estaban en retirada conceptual.
Su trabajo ha buscado un ideal caribeño, que se expresa desde una visión de puertas abiertas al conocimiento; es la búsqueda de una arquitectura propia, aunque gusta decir que “la arquitectura dominicana es la que se hace en la República Dominicana”. El conocimiento de la realidad del Caribe Español,(3) le ha permitido convertirse en el eje de un grupo de arquitectos del Caribe (Fernando Salinas y José Antonio Choy de Cuba, Luis Flores de Puerto Rico, Gustavo Torres en Martinica, entre otros) que han consolidado una arquitectura regional caribeña que supera cualquier posible dependencia a las tendencias primer mundistas.
Las últimas obras de Piña recorren otros caminos y se entroncan con una visión más racional de una arquitectura corporativa que siempre trata de humanizar y un trópico caribeño que pretende interpretar desde la contemporaneidad. Haciendo uso de su erudición, las referencias van desde una versión caribeña de la arquitectura moderna en la Tienda Domus, un prisma puro horadado, hasta el racionalismo de Giuseppe Terragni en la Casa del Fascio en Como, Italia, presente en el Centro Tecnológico del Banco de Reservas. Sus trabajos de acompañamiento a las exploraciones caribeñas de las casas de campo, desarrollados con Sánchez y Curiel, son una muestra de exquisitez arquitectónica que reconocen nuestra cultura, nuestro clima y sus espacios, al mismo tiempo que incorporan unas secuencias espaciales totalmente contemporáneas a la concepción de la arquitectura antillana. Su aproximación a lo urbano se lee en sus emplazamientos, que reconocen el sitio y aportan un valor agregado a la ciudad, como la plaza-jardín de la Tienda Domus, la reafirmación de la esquina en el BHD o la fachada urbana que compone en el Centro Tecnológico Banreservas.
Angelina M. Guerrero
Dileysi Lorenzo
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